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Por fin solo falta una semana, abro mis ojos y me quedo acostada mirando el techo, me concentró en las sombras que se generan por la entrada de los rayos del sol por el gran ventanal de mi cuarto, sonrió cuando suena mi celular, sé quién es, busco a tientas mi celular en la mesita de noche lo encuentro y entre sonrisas lo desbloqueo.

[Buenos días mi princesa]

Sonrió como tonta mientras leo el mensaje y contesto.

[Buenos días cariño]

[Pasaré por ti para ir a la academia así que te veo en una hora hermosa]

[Perfecto cariño]

Después de contestar suspiro y me apresuro a entrar a la ducha, no me toma mucho tiempo; salgo envuelta en una toalla, entro en mi guardarropa que es enorme y selecciono la ropa de hoy, elijo unos Jens negros, una blusa roja a los hombros que deja ver mi abdomen, lo complemento con un par de zapatillas rojas con un tacón moderadamente alto.

Me maquillo lo más natural posible solo polvo delineador negro no muy grueso y labios rojos, uso un par de aretes que Leo me regaló en año nuevo, son pequeños cristales rojos en forma de rosa, mi cabello solo lo dejo en una coleta alta con una cinta roja mi cabello rubio Platinado hace resaltar mucho el color rojo, contrasta mucho también con mi piel blanca y mis ojos grises, así soy una viva imagen de mi madre una loba albina que nació en las lejanas tierras del Norte, su manada de origen es de las más grandes del continente, sus tierras abarcan muchos kilómetros de cordilleras nevadas en Canadá se trata de la manada Silver Moon una de las más respetadas.

De pronto escucho la bocina del carro de Leo, tomo mi mochila y bajo corriendo las escaleras. En el comedor me encuentro con Alexa la ama de llaves y quién mantiene mi estómago lleno con muchas delicias, la saludo con una sonrisa, me entrega dos botellas de yogur para beber de manzana y una bolsita con galletas de chocolate.

—Oh Alexa muchas gracias

Agradezco y salgo a toda prisa de la casa.

Justo frente a la casa está el parado aún lado de su camioneta, mi chico de cabello alborotado el hermoso color caramelo resalta por la luz del sol, puedo sentir como me mira con esos profundos ojos color aceituna, sonrió y el me responde de la misma manera.

—Mi princesa estas hermosa como siempre —dice mientras camina hacia mí, yo me quedo parada en el pórtico de la casa y extiendo mis brazos, él llega, me rodea la cintura me cuelgo de su cuello y me levanta con facilidad; según mi hermano siente que Leo será su Beta, apresar de ser dos años menor que los demás lobos de edades similares a mi hermano, Leo sobresale en todo, inteligencia, habilidad física y que decir que es más alto que los demás, no sobrepasa a mi hermano, pero si a los demás lobos jóvenes de la manada.

— Jaja, te amo mucho — suelto entre risas mientras me sujeto con fuerza de su cuello me lleva cargando hasta su camioneta, siento como me sujeta con una mano para permitirse abrir la puerta, y con cuidado me sienta en el asiento del copiloto.

—Yo te amo más Mel— Sus labios se posan dulcemente en los míos mientras pretende colocarme el cinturón de seguridad, me sonrojo, y de nuevo en mi mente suplico que la Diosa se apiade de nosotros.

Veo como me sonríe antes de cerrar la puerta y correr al asiento del conductor, sube, se coloca el cinturón, y arranca. Durante el camino a la academia que no es mucho está como a 15 minutos en auto, hablamos de nuestras cosas, reímos y hacemos planes para ir a comer helado terminando las clases.

La llegada a la academia siempre es algo caótica, la mayoría de las personas nos conocen y nos miran atentamente, Leo siempre me toma de la mano y caminamos por el estacionamiento sin tomarle importancia a las miradas y a lo que digan cómo todo siempre hay opiniones encontradas algunos creen que en verdad seremos mates, otros desean que no lo seamos, esto siempre me afecta, aunque no quiera y trate de ignorarlo siempre se queda ese mal pensamiento en mi mente, mi corazón se aprieta ante el temor de que eso se haga realidad.

—Mel no le tomes importancia, siempre estaré contigo —me dice acunando mis mejillas entre sus manos, cierro los ojos y me dejó envolver por su calor. Asiento ligeramente y seguimos nuestro camino.

En la entrada nos encontramos con nuestro grupo de amigos, antes éramos solo 6 inseparables, además de nosotros dos, Sam el mejor amigo de Leo, Marco, Susan la hermana gemela de Marco y Lisa mi mejor amiga los seis crecimos prácticamente juntos Marco y Susan son hijos del Delta de papá, así que también estuvieron con nosotros desde que nacimos, a Lisa la conocí cuando entramos a la academia, sus padres son los Doctores de la Manada, y Sam conoció a Leo también en la academia.

La academia Black Rose, es el centro de la educación en la manada, todos los jóvenes de 12 años entran a la academia después de la educación básica, en ella nos siguen educando como a los humanos, pero después de los 16 aparte de nuestra educación mundana, recibimos lecciones de combate, defensa personal y uso de armas.

Después de los 18 se pasa a la clase superior en la academia ahí escogemos que carrera queremos, desempeñar.

La mandada es grande y prácticamente desarrollamos una pequeña ciudad en las profundidades del bosque en el noroeste de Estados Unidos.

Además de tener negocios en territorio mundano, la empresa de mi padre Corporativo Luke maneja negocios energéticos, ese dinero ha permitido que la manada crezca aún más.

Los humanos hace tiempo que saben de nuestra existencia, el Consejo se encargó de explicar nuestro cometido y el por qué existimos, los humanos aceptaron y ahora vivimos más libremente, además que la academia ahora acepta a mundanos, así que muchos de los alumnos son humanos que viven en nuestra ciudad y en poblados cercanos, también el hospital presta servicio a los mundanos además que muchos también trabajan en él y en las empresas dentro de la ciudad.

Todos conocen a mi padre, él es uno de los Alfas que propiciaron la convivencia con los humanos, mi padre siempre se tomó muy enserio el papel de protector de los humanos, y fue conocido por sus trabajos humanitarios, ayudo a muchos y aun antes de que se diera a conocer nuestro mundo a los humanos papá ya había acogido a muchos por eso la población en nuestra ciudad era muy alta no solo era la manada sino humanos que comenzaron a seguir a mi padre, algunos ayudaban a manejar los negocios en el mundo mundano, ya que mi padre hubiera llamado mucho la atención si se dejaba ver, y justo eso paso cuando todo salió a la luz, lo bueno de esto es que ahora aquellos lobos que tienen mates humanos, son más libres y tienen mayor posibilidad de encontrar a su mate.

—Pero miren quienes llegaron —Esa voz es de Violeta la mate de Sam tiene un par de meses juntos, Violeta es humana y se transfirió a la academia apenas hace dos meses, su encuentro con Sam fue tan, como podría describirlo, fue sorprendente, Sam llego en su moto al estacionamiento y en cuanto se quitó el casco, se quedó quieto, vimos como olisqueo el aire y de pronto en la entrada del estacionamiento entro un Jeep rojo sin capo, Violeta al ser humana no lo sintió en el momento hasta que se estaciono justo aun lado del estacionamiento de motos.

Sam boquiabierto la miro a los ojos y ella también lo miro, según cuenta Violeta, sintió como su piel se erizo en cuanto lo vio a los ojos, Sam camino rápidamente a ella y la beso, todos los presentes gritamos, las chicas humanas estaban muy emocionadas, algunas anhelan ser mates de algún lobo, según ellas es el amor más puro que podrían desear, ya que los lobos adoran a sus almas gemelas, pero no todas podrán tener aun lobo como pareja.

Saludamos a todos y nos quedamos platicando con los demás esperando al mate de Susan, él es un año mayor que nosotros, su encuentro creo que fue justo en su ceremonia de iniciación.

Lamentablemente Marco y Lisa aun no encuentran a sus mates, ellos dicen que sus mates llegaran en el momento adecuado.

Después de platicar un rato nos separamos y cada uno fue a sus respectivas clases, todo ocurrió con tranquilidad, después de clases, pasamos a comer un helado en el centro comercial, también Lisa y yo queríamos ver vestidos y zapatos. Leo nos acompañó por un rato, después del helado se disculpó conmigo y se fue, tenía cosas que hacer en su casa, al parecer su padre estaba empezando a mostrarle cosas sobre cómo sería su trabajo como Beta.

—¿Estas nerviosa Meli? — Pregunto mi pelirroja amiga, le sonreí y asentí.

—Para serte sincera… Si demasiado, todos me dicen que no me preocupe, pero no sé qué hacer, ¿te puedo contar algo Lisa?

—Claro que puedes amiga, ya sabes nada sale de esta boquita.

—No creo que sea normal, quiero a Leo muchísimo y por todo esto de los mates y la transformación cada que pienso en eso, me duele mi pecho, es como si algo estuviera apretando mi corazón, ahora me pasa cuando estoy con Leo. No sé si es una especie de señal, pero tengo un mal presentimiento.

Lisa me miro y me llevo a una de las bancas cercanas.

—Meli sé que debí decirte esto, no sé cómo lo tomaras, pero creo que te lo tengo que decir, mira hace un mes desde que cumplí mis 16 años, me di cuenta de algo, en verdad no quiero que sea verdad, pero desde ese día, me he sentido rara, cada que los veo a ustedes dos juntos…

Lisa tenía la mirada gacha y pude escuchar como su voz se cortaba, inexplicablemente no me sentí mal, fue como si un peso se quitara de encima, suspire y tome las manos de mi amiga.

—No te preocupes, gracias por decírmelo Lisa.

—Meli es por eso que desde entonces trato de no estar mucho con ustedes, últimamente lo que siento es más fuerte.

Me dolió ver la cara de dolor de mi mejor amiga, las lágrimas empezaron a salir y yo también comencé a llorar.

—Mira Lisa no te sientas mal, si es lo que creemos no debes sentirte mal, ni por mí ni por nadie, eso lo decidió la Diosa, sé que me dolerá, pero es algo que no podemos evitar, si Leo no es mi destinado, aunque patalee, llore o haga cualquier cosa eso no cambiara, ahora viéndote y sabiendo cómo te sientes, entiendo que no es bueno que me aferre, no solo sufriré yo, sino que tú también sufrirás, Leo y mi mate también lo harán.

Lisa me abrazo y ambas lloramos, mi mente era un caos, pero podía entender el dolor de Lisa, me lamente ya que ahora entendía por lo que ella estaba pasando y que tanto Leo como yo no sabíamos, la hicimos sufrir, y eso me dolía más, estreche a mi amiga más fuerte.

—Perdóname por hacerte sentir así Lisa, hoy hablare con Leo, él tiene que saberlo.

—No Meli, aun quiero creer que él no es mi mate, y si lo es me gustaría que disfrutara esta última semana contigo, él te quiere, por voluntad propia, y por mi sentirá amor, pero por ser su mate, no quiero ser egoísta, entiendo cómo se sienten ustedes, porque yo los he visto, he vivido como se enamoraron y como comenzaron a salir, me duele no solo porque él sea mi mate, sino porque sé que los estoy separando.

—No nos estas separando Lisa, si es así entonces yo fui quien se entrometió entre ustedes, yo seré la intrusa en cuanto él sepa que eres su mate.

Nos limpiamos las lágrimas y decidimos regresar a casa, en el camino a mi casa me quede pensando, que no era justo todo esto, y no creía prudente no contarle a Leo, me parecía egoísta de mi parte seguir como si nada y pasar esta última semana como si nada y que Lisa lo soportara.

Después de 20 min llegue, pague el taxi y entre en la casa. —¡Ya llegué! —grité en cuanto cerré la puerta.

—Pero miren quien llego, mi querida nieta. —me sorprendió la fuerte voz de mi abuelo materno, debido a mi cumpleaños, había viajado desde Canadá el abuelo es un antiguo Beta de su manada, ahora mi tío Robert es el actual Beta.

—Abuelo, que bueno que llegaste, ¿Qué tal el viaje?

—Pude escaparme unos días antes, Tu tío vendrá junto con el Alfa de nuestra manada, según llegaran un día antes de tu fiesta.

El tío Robert es el hermano pequeño de mi madre, de echo él es muy joven, solo nos llevamos 4 años el actualmente tiene 20 años, y según lo que nos platica en sus llamadas, hace un año cuando el Alfa de la manada Silver Moon cambio, el también asumió su puesto como beta.

El alfa de esa manada es Dion Leroy, tiene la misma edad que mi tío, según mi madre lo conocí hace años cuando era pequeña y viajamos a visitar a los abuelos. Creo que tenía 6 años más o menos, la verdad no recuerdo mucho, pero Carlo me molesta con eso según él me aferre a Dion y le dije que yo sería su esposa cuando creciera.

—¿La abuela donde esta? —pregunté separándome del pequeño abrazo que le di a mi abuelo, él sonrió y señalo la cocina.

Entre a la cocina dando pequeños saltitos, mi mente estaba hecha un desastre, pero decidí dejarlo de lado, era raro poder ver a mis abuelos, y no quería desperdiciar mi valioso tiempo con ellos mientras me lamento.

Sonreí lo más que pude cuando pude ver a mi abuela y a mi madre platicando mientras tomaban una taza de té.

—Abu... Te extrañe tanto— corrí hacia ella y me abrazo con fuerza, el delicioso aroma a canela se desprendía de ella inundando mis fosas nasales, un aroma tan dulce, y cálido. Me acorruque entre sus brazos y respire hondo.

—¡Oh...! Pero si es mi querida nieta, yo también te extrañe mucho princesa.

Sentí como me acariciaba el cabello y depositaba pequeños besos en mi cabeza.

—¿Qué tal te fue cielo? —pregunto mi mamá mientras servía te a mi abuela.

La sonrisa de mi rostro desapareció, había planeado no decirle a nadie al respecto, pero no podía ocultarlo, menos a mi madre, y a la abuela, ambas me miraron, mi madre me dio una taza de té.

—Bueno siéntate y cuéntanos qué pasó.

Suspire y me senté como la abuela me lo pidió, mis manos temblaban y sentí como mi pecho se comprimía, y las lágrimas empezaron a acumularse en mis ojos, trate de aguantar, pero no pude, las lágrimas se escaparon una tras otra.

—Oh pequeña, calma...

—Mami, Abu... ¿Porque? ¿A caso la diosa me odia?

Ambas me abrazaron y me daban palmaditas en la espalda, escuché como suspiraron.

—Creo que sé que paso... Mira princesa aún que no lo creas esto pasa muy seguido, también se cómo te sientes.

—¿En verdad lo sabes Abu?

—Sé que lo ideal es que conozcas a tu mate y sea tu primer y único amor, bueno eso siempre se ve en los libros y novelas, pero la realidad es otra, es normal que durante tu adolescencia conozcas a personas que ocupen un lugar en tu corazón, puede ser algo muy importante o algo casual... Pero existe esa posibilidad, la diosa no nos odia, ni pasa eso por qué te esté castigando o algo por el estilo.

Suspire después de escucharla, junte toda mi fuerza para poder contarles todo.

—Bueno lo que pasó es que hoy estaba platicando con Lisa sobre cómo me siento respecto a la transformación, los mates y pues últimamente me siento muy rara cuando estoy con Leo, cada que lo veo o estoy con él, algo se aprieta en mi pecho— suspiro y sigo hablando mientras jugueteo con mis dedos. — Tengo un mal presentimiento, y pues se lo conté a Lisa... Ella me confesó que también se siente mal desde que tuvo su transformación, ella está muy triste por lo que siente, y eso confirma mi sospecha, creo que Leo no es mi mate, pero si es el de Lisa por eso ella se ha sentido así cada que nos ve y si hago memoria mi malestar es desde la fiesta de Lisa.

—¿Y qué quieres hacer? — pregunto mi mamá mientras me miraba y daba pequeñas palmaditas sobre mi hombro.

Nota: Gracias por leer mi historia espero puedan acompañarme en esta aventura.

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