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“¡Feliz tercer aniversario de bodas! Vuelve a casa temprano, te prepararé una sorpresa, y estoy segura que te encantara.”

Después de enviar el mensaje, Kami Mitchell dejo su teléfono y volvió a la cocina, apago el fuego del horno, y se fue a cortar verduras. Aunque estaba muy ocupada, se sentía encantada por los preparativos.

Él no había contestado su mensaje, pero al parecer, eso no afecto su buen humor.

La sirvienta le dijo:

—Señora, déjeme ayudarla.

—No. No es necesario, tú has lo tuyo. Esta noche quiero prepararle una comida especial hecha por mí misma.

—Ustedes están tan enamorados. —dijo la sirvienta con cierta envidia.

kami sonrió de forma torpe, pero no respondió.

¿Enamorados? ¿Ella y Noah Sanders?

No se trataba de una relación de afecto, más bien se trataba de una actuación.

A las siete de la noche, Noah llego a casa y la sirviente se retiró a su habitación para dejar a la pareja de esposos a solas.

Tan pronto como Kami puso la mesa, sintió el caluroso aliento del hombre sobre ella. Ella giró la cabeza y sus labios fueron sellados bruscamente por los de su esposo. Kami quedo aturdida por un momento, después lo aparto con las manos.

Noah se acercó y con una mano agarro la cintura de kami, mientras con la otra mano tomaba con fuerza su barbilla. Sus ojos azules se entrecerraron levemente y con frialdad dijo:

—Me pediste que volviera temprano, ¿no es esto lo quieres?

—No, hoy es nuestro tercer aniversario. En efecto, tengo un regalo para ti. —explicó Kami en voz baja.

Noah la suelto y arreglo su camisa arrugada.

—¿Regalo? No lo Necesito. Después de todo, tus sorpresas siempre terminan degustándome.

Kami frunció los labios y volvió a la cocina sin replicar.

Pronto, el último plato estuvo en la mesa.

Kami se sentó frente a Noah, se sirvió vino tinto en su copa y se le sirvió a él.

—Para celebrar nuestro tercer aniversario, salud —dijo cogiendo la copa.

Bajo la luz, los rasgos faciales del hombre eran hermoso. La línea de la mandíbula inferior era limpia y profunda, y la nariz era recta. Noah se mordió ligeramente el labio, lo que indico que no estaba satisfecho con esta celebración.

Kami sonrió ya que no esperaba que él correspondiera a sus atenciones, así que tomo la copa de vino tinto y se la bebió con la cabeza levantada.

Después de beber, continúo sirviéndose una segunda copa.

Una y otra vez.

Al final, Kami se emborrachó un poco y miro al hombre pegado a la mesa, cuya expresión siempre era seria. La sonrisa de kami se alargó un poco más.

—Noah Sanders, ¿no puedes sonreírme en este día tan especial?

—¿Qué quieres, que me vuelva loco como tú o que pase este aniversario extremadamente aburrido contigo?

—¿Cómo puede ser aburrido? ¿Cuántos aniversarios de bodas puedes tener en la vida? Tal vez este sea el último.

Parecía haber oído una broma, Noah se rio suavemente.

—¿Y tú lo vas a permitir?

Kami agito la copa, sus ojos estaban humedecidos bajo la suave luz.

—Podría ser...

Noah no quería perder el tiempo aquí con ella y subió las escaleras, dejándola sola.

Muy molesto, se quitó la corbata, la chaqueta, cuando estaba a punto de desabrocharse la camisa, lo envolvió un par de suaves manos por detrás y el olor a vino lo envolvió de forma abrumadora.

—Un momento. Todavía no te doy el regalo. —le susurro Kami muy cerca al oído.

Noah se dio la vuelta, metió las manos en los bolsillos del pantalón y la miro en silencio.

Las mejillas de Kami se sonrojaron y un par de ojos espléndidos lo miraron con inocencia, haciendo que el hombre no pudiera desviar la mirada.

Moviendo la manzana de adán, Noah pensaba, aunque no quería admitir, que la persona frente a él era indudablemente hermosa, y poseía suficiente atractivo para cualquier hombre.

Si no fuera así, no habría sido engañado por ella.

Más abajo, estaban los labios que se habían empapado de vino tinto.

Cuando sus manos se metieron en su camisa, él le levanto la barbilla sin dudarlo, puso sus labios en su boca y luego la empujo con fuerza.

Kami sintió dolor y resoplo suavemente.

Cuando llegaron a la cama, sus ojos ya estaban borrosos, y se enganchó en su cuello.

El hombre le puso las manos en la cintura con los ojos entrecerrados, como una burla silenciosa.

—Dijiste que no querías.

—¿No sabes que cuando una mujer dice que no quiere, es en realidad lo contrario?

Noah hizo una mueca y la beso otra vez.

Kami tomo la iniciativa esta noche. Le mordió los labios y el sabor a sangre lleno sus bocas.

El beso se convirtió en juego, y quien ganara podría dominar a la otra parte.

Justo cuando Noah estaba a punto de alcanzar el condón de la mesilla, Kami dijo de repente…

—Noah. Quiero el divorcio.

El hombre que estaba suspendido sobre ella, pregunto abrumado.

—¿Qué dijiste?

Aunque Kami sabía que escucho con claridad, repitió otra vez.

—Quiero el divorcio.

Noah perdió todo interés en un instante, y se puso de pie lentamente.

—¿Cuánto quieres? —respondió con una fría voz.

Ella siempre es así, para obtener dinero, tenía un sin fin de trucos,

—No quiero ni un centavo.

Kami buco bajo su almudada y saco los papeles del divorcio.

—Léelo. Puedes firmarlo si no hay problema.

Noah se veía terrible.

—Kami Mitchell. Será mejor que dejes este maldito juego. No tengo tiempo para gastar en estos estúpidos trucos tuyos.

—Te dije que te iba a dar una sorpresa esta noche, mira, es un suceso feliz, que vale la pena celebrar, ¿no lo crees? Por fin te librarás de la mujer que tanto odias.

Noah la miro con expresión confusa y sintió incómodo con su sonrisa que era un poco deslumbrante.

Kami se rio.

—Noah, Feliz divorcio.

Noah frunció sus labios, y unos segundos después logro hablar.

—¿Hablas en serio?

Kami asintió.

—¿Qué te parece mi sorpresa?

—Está bien. Espero que no te arrepientas.

Después de decir eso, Noah salió de la habitación.

La puerta sé cerro con un golpe.

kami miro los papales del divorcio que Noah ni siquiera había leído. Estuvo en silencio durante mucho tiempo y finalmente se rio con desagrado.

“Kami, feliz divorcio a ti también.”

Esa noche la mujer empaco todo. Y sus cosas cupieron en una sola maleta.

No tomo las joyas, los bolsos, los zapatos y la ropa que le compro Noah, porque él no se los dio voluntariamente. Estas cosas glamurosas se volvieron un peso cuando decidió divorciarse de él.

Para ella las cosas no funcionaron en absoluto.

Cuando se fue, Kami miro los papeles de divorcio que estaban sobre la mesa helada y los recogió.

Al pasar por el comedor, Kami miro la mesa, el plato de Noah estaba intacto, obviamente no se había comido en absoluto.

Este aniversario fue un completo desastre.

Pero afortunadamente fue también el comienzo del divorcio.

Cuando Noah lo recordara más tarde podría molestarse, pero luego le causaría gracia.

Esto podría ser lo más satisfactorio que había hecho desde que se casó hace tres años.

En el taxi, Kami de repente sintió un gran alivio mientras veía el paisaje que pasaba por la ventana.

Después de haber sido la señora de una familia rica durante tanto tiempo, ahora volvía a su barrio sencillo, y no podía estar más feliz.

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