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Mango, quien fue declarada muerte, volvió después de cinco años en busca de venganza.
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Cuando Mango Shen recibió el resultado de la prueba de embarazo, se le cayeron algunas lágrimas de alegría.

¡Al fin estaba embarazada!

¡Esperaba un hijo de Nathaniel Ye!

Después de tres años de matrimonio, por fin tendría un hijo suyo, pues para Mango era muy difícil concebir uno.

Al ver el resultado de la prueba en sus manos, una sonrisa se dibujó en su rostro, no podía esperar para darle la buena noticia a Nathaniel. Sin embargo, al doblar una esquina, vio pasar velozmente una figura familiar.

“¿Macy Cho?”

¡El primer amor de Nathaniel! ¡Ha vuelto! ¿Cómo es posible?

Mango la siguió rápidamente, solo para descubrir que Nathaniel, quien se suponía estaba en la compañía, la acompañaba sosteniéndola con mucho cuidado, mientras que ela estaba llevando un embarazo de más de cinco meses.

“Nathan, estoy bien. No te pongas nervioso. El niño va a estar bien”.

“Sé más prudente. Después de todo, el niño que llevas en tu vientre es el primer nieto de la Familia Ye. No podemos correr ningún riesgo”.

La sonrisa de Macy reflejaba mucha felicidad, pues Nathan la trataba con delicadeza. Al ver esta escena, Mango se sintió profundamente herida.

“¿Qué estáis haciendo aquí?”

De repente, Mango sostuvo la prueba de embarazo en sus manos con impotencia y llena de ira sus uñas atravesaron el papel, pero no fue nada a comparación con el dolor que sentía dentro de su corazón.

Mango no siempre tuvo una buena salud. En los últimos tres años, para poder tener un hijo de Nathaniel, probó todas las recetas populares y fue a todos los hospitales para encontrar tratamientos de fertilidad arriesgando su vida varias veces. Sin embargo, cuando finalmente confirmó su embarazo, lo menos que esperaba era que Macy también esperara un bebé de Nathaniel.

“¿Por qué estás aquí?”

De repente, las cejas de Nathaniel se fruncieron y sus ojos, que tenían una mirada tan suave como el agua, al verla se tornó aguda y fría, como si la temperatura a su alrededor descendiera a bajo cero.

Mango no pudo evitar adelantarse e increparle, al ver el cambio de su actitud.

“¿Por qué estoy aquí? Nathaniel Ye, soy tu esposa. Estás acompañando a otra mujer a un control de embarazo. ¿Cómo te atreves a preguntarme por qué estoy aquí?”

Su pregunta atrajo la atención de la gente a su alrededor.

Macy de repente empezó a llorar pidiendo disculpas.

“Nathan, lo siento. Te he metido en problemas con tu esposa. Si no hubiera regresado para contarte sobre la existencia de nuestro hijo, o me hubiera obligado a renunciar al bebé, tal vez no te hubiera puesto en esta situación con Mango. Lo siento, todo mi culpa”.

Después de eso, Macy se dio media vuelta y echó a correr.

“Tom, sigue a la Srta. Cho y cuídala. Asegúrate de que todo esté bien con ella y el bebé, o estarás en problemas”.

Sintiendo la ansiedad en la voz de Nathaniel, Thomas Song, su asistente, corrió tras ella.

Al ver que Nathaniel nunca había demostrado tanta preocupación por alguien, Mango comenzó a tener problemas para respirar.

“¡Nathaniel Ye, eres un idiota!”

De repente, levantó una mano con la intención de abofetear a Nathaniel con todas sus fuerzas, sin esperar que él la detuviera a mitad de camino. Al agarrarla bruscamente hizo que Mango frunciera el ceño de dolor.

“Mango, cuando entraste a mi cama y me obligaste a casarme contigo hace tres años, debiste saber que no podía darte el amor que siempre deseaste en este matrimonio. Te advierto, el bebé de Macy es muy valioso, pues corre la sangre de la familia Ye. Si alguien se atreve a hacerle daño a ella o al bebé, la pagara muy caro, sin importar la relación que tenga conmigo, incluso si es mi esposa”.

Después de amenazarla, Nathaniel la tiró violentamente al suelo.

Al caer casi contra la pared de a lado, sin poder ponerse de pie. Mango soltó repentinamente la prueba de embarazo, cayendo justo frente a Nathaniel.

“¿Tú también estás embarazada?”

Al ver la prueba, la mirada de Nathaniel se llenó de asombro.

Mango se echó a reír con lágrimas cayendo por sus ojos.

“¿Acaso te importa? Te di la verdad hace tres años, pero sigues sin aceptarla. No importa cuánto haya intentado complacerte, no me echas ni una mirada en absoluto. Ahora tu primer amor te va a dar un hijo. Nathaniel, te amo, pero todavía me queda algo de dignidad y orgullo. Me ocuparé de este niño sola, deberíamos acabar con esta farsa”.

Era como si le apuñalaran con un cuchillo miles de veces en el corazón, tomando fuerzas se dio media vuelta y se marchó decidida.

Nathaniel la miró con ira. Rápidamente se adelantó, cogió a Mango y salió del hospital.

“Mango, ¿Quién te crees que eres? Me obligaste a casarme contigo ¿Ahora quieres que renuncie a mi hijo? ¿De verdad crees que puedes jugar conmigo? Déjame decirte ¡Me quedaré con el niño!”

“¡Suéltame! ¡Este es mi hijo, no tiene nada que ver contigo!”

Mango luchó violentamente con ira, pero no pudo liberarse de las ataduras de Nathaniel.

“¿Tu hijo? ¿Crees que lo puedes criar sin mí? Mango, ¡Será mejor que no me provoques en este momento!”

De repente, los hermosos ojos acaramelados de Nathaniel se entrecerraron, y su mirada fría y penetrante rodeó instantáneamente los alrededores, mostrando un sentimiento muy melancólico.

Justo en este momento, su teléfono sonó de repente.

Para poder contestar la llamada, Nathaniel dejó a Mango en el suelo, sujetándola con un brazo, con una actitud autoritaria y posesiva.

Mango no pudo evitar sentirse desconsolada.

Cada vez que tenía la ilusión de que Nathaniel al fin se preocupaba por ella, tal y como lo estaba haciendo ahora, siempre ocurría algo que lo cambiaba.

“¿Qué has dicho? ¿Macy quiere suicidarse? ¡Ten cuidado! ¡Iré de inmediato!”

El repentino nerviosismo de Nathaniel hizo que el cálido corazón de Mango se congelara de nuevo.

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